Como ya hemos hecho en otras recetas de helados o batidos caseros, tendremos la fruta picada y congelada desde el día anterior, de esta forma conseguiremos añadir el hielo, a través de la propia fruta.
Añadiremos a la licuadora el resto de ingredientes: queso fresco batido 0%, la leche y el zumo de limón, y batiremos a máxima potencia hasta que tengamos una mezcla homogénea.
Por último añadiremos la fruta, picada y congelada, y seguiremos licuando hasta tener la textura propia del helado.
Fuente: vitonica.com